Webgourmand logo
 
 

 

Inicio
Recetas
Comentarios
Tienda
Restaurantes
Contáctenos

 

 

 

Mariscos de Hawaii

 

 

Carne de res La Cense

 

 

 

Lista de todos los artículos --- ENGLISH

Parte 2 de 4 - Cómo (¿porqué?) me volví cocinero
Me vuelvo cocinero - La zambullida

Por Timo, the Webgourmand

Cuando mi linda ollar tenía como seis meses, decidí que era hora de intentar lo auténtico, así que solicité trabajo como cocinero en un pequeño restaurante inglés, después de practicar en la casa los platos que aparecían en el menú, el cual consistía en huevos al gusto, scones, chorizos, pastel de carne y riñón, ensalada verde y otros pocos platos no exactamente de alta cocina. Las horas eran de 7 AM, cuando había que empezar a hornear los scones, a 2 PM, hora de correr a la casa y tomar una ducha. Nunca en la vida había sudado tanto. El menú simple are un reto para alguien sin ninguna experiencia, especialmente en los fines de semana, cuando, entre la dueña (una encantadora dama británica), un lavaplatos y yo, servíamos a más de cien clientes en un espacio de cinco horas. La compensación era apenas por encima del salario mínimo legal, pero yo estaba cocinando y encantado.

Estaba libre a partir de las 3 P.M., quería aprender más sobre cualquier cosa relacionada con la comida, y quería más dinero. Un nuevo restaurante francés de precios altos estaba por abrir como a diez minutos en autobús desde mi estudio, y conseguí ser contratado ahí como camarero (no me pregunten cómo), comenzando la noche de la apertura. Nunca olvidaré a mi vecino de la casa de junto, mostrándome durante las tres tardes previas a mi primer día en el nuevo trabajo, como tomar un pedido, como llevar más de un plato al tiempo, y otros trucos del oficio no muy avanzados.

Nunca había, ni siquiera remotamente, contemplado trabajar como camarero; recuerden lo que se me había enseñado en mi niñez sobre el trabajo de "baja clase". Todavía no tengo suficientes palabras para describir lo encantado que estaba por haber conseguido este trabajo. Un camarero es, en cierto modo un actor en un escenario y debe complacer a muchos individuos diferentes; era un reto, y fue muy gratificante descubrir que lo estaba haciendo mejor que la mayoría de mis colegas, muchos de quienes tenían años de experiencia en el oficio.

Reflejando sobre esto ahora que estoy intentando escribir sobre ello, me doy cuenta de que muchas veces, las experiencias negativas que soportamos, terminan siendo positivas al fin y al cabo. Mi éxito como camarero, lo atribuyo en parte al tiempo que pasé en el campo de las ventas, aprendiendo cómo tratar con la gente. Yo estaba en el campo malo para mí cuando estaba en el negocio de inversiones, pero aprendí como "venderme" a los demás, algo que todos necesitamos saber hacer, no importa en qué ocupación.

Tres meses después de la apertura (la mía y la del restaurante), fui nombrado maître d'hotel; y unos dos meses más adelante gerente, totalmente responsable por la operación. En teoría, todos loe empleados ahí dependían de mi; en la práctica todos menos el jefe verdadero, el chef (esa es la situación en cualquier establecimiento de comida fina).

Mi hermosa olla ya tenía como un año – ya no  nueva, pero todavía destellante.

Bueno, todo iba fenomenal: la estaba pasando bomba, por primera vez en años tenía dinero en el bolsillo y no debía a nadie, estaba aprendiendo más y más sobre la culinaria. El restaurante servía almuerzo y cena, y me las arreglé para pasar una buena parte del tiempo en la cocina, cerca de la comida. Llegaba al trabajo bastante temprano – a eso de las 8 A.M. – me ponía al día en todos los asuntos no relacionados con cocinar, tales como hacer los pedidos de vinos y provisiones, hacía los informes para el dueño, los horarios para todo el personal, revisaba los inventarios, etc. Esto me permitía pasar la tarde entera en la cocina "ayudando" al chef y aprendiendo, aprendiendo, aprendiendo.
El chef era muy bien capacitado para su trabajo, pero no exactamente fotogénico ni dispuesto a ver su foto en publicaciones, así que los anuncios que circulaban constantemente en varios periódicos y revistas locales tenían my foto posando como chef, lo que resultó ser una ventaja par mí mas allá, cuando tuve que corroborar mi experiencia en la cocina.

La empresa iba bien; el negocio había progresado hasta el punto de la rentabilidad, una clientela constante se había establecido, el nombre era bastante bien conocido en el área y buenas críticas habían aparecido en periódicos, boletines de noticias y revistass. Todo era color de rosa – o, como decían en esa época, la escena era fresca.

Y entonces, repentinamente, como cuando apareció la gran depresión y por razones no relacionadas con la operación del negocio, me encontré haciendo cola en la oficina de desempleo y el restaurante fue cerrado permanentemente y puesto para la venta.

Mi olla de dos años y medio seguía resplandeciendo, ahora rodeada por algunas otras, casi todas de cobre.

Solo para continuar teniendo ingresos, acepté empleo como cocinero de línea en el Metedero Poco Conocido, un restaurante cerca de casa, asegurádome de que mi horario me permitiera estar libre por lo menos la mitad del día, para buscar trabajo al alto nivel para el cual me consideraba ya preparado. Escribí un curriculum vitae que habría podido ganarse el primer premio de literatura ficticia; este circuló y en realidad me ofrecieron tres trabajos que rehusé, todavía cocinando en al Metedero Poco Conocido, esperando a que resultara una buena oferta.

Continuará...
Para ver las otras partes de esta historia, por favor navegue a la lista de todos los artículos.

-=-=-=-=-=-