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Parte 3 de 4 – Cómo (¿porqué?) me volví cocinero
Me vuelvo cocinero - Encuentro mi primer mentor

Por Timo, the Webgourmand

Un domingo noté un anuncio ofreciendo trabajo como chef en uno de los restaurantes finos del área de la bahía, la clase de sitio a donde uno quisiera trabajar solo para hacerlo aparecer en la hoja de vida, de hecho, un restaurante conocido en todo el país. Mostraba el teléfono al cual llamar para solicitar una cita, lo que hice temprano un lunes por la mañana; finalmente pude conectar en el onceavo intento, cuando no sonó ocupado.

La voz aburrida en el otro extremo explicó que el chef durante más  de diez años renunciaba y estaba buscando un reemplazo, que habían ensayado tres candidatos en los previos seis meses que no habían dado resultado; luego me hizo varias preguntas sobre mis antecedentes y experiencia y "por favor no nos llame, nosotros le llamaremos, quizás, un día de éstos".

Tres semanas pasaron y no oí nada.

El Super Restaurante estaba situado al otro lado de la bahía, a donde yo casi nunca me acercaba, como a media hora en auto desde mi casa. Era un lunes, mi día libre en el Metedero Poco Conocido, y el constante "nunca me llevas a ninguna parte" de mi novia me había animado a llevarle a un paseo en auto a laguna parte fuera de la vecindad donde vivía.

Ese día, pensé "coincidentalmente", pero ahora que escribo estas líneas, creo que "a propósito" sería la realidad. Cuando ese día andábamos "sin rumbo fijo", casualmente pasamos cerca del Super Restaurante y recordé la llamada telefónica y el resultado. y entonces, "¿por qué no?". Eran las dos de la tarde; "quizá el dueño o el chef está ahí; voy a golpear en la puerta y averiguar qué está pasando con el trabajo del chef, a lo mejor puedo conocer al Gran Hombre y estrecharle la mano para poder decir que estuve con él y tuvimos una buena conversación".

Estuve de buenas ese día: no había esperado ni cinco minutos cuando Monsieur Le Chef salió – el pobre seguramente estaba loco por salir del sitio después de diez años, porque apenas comencé "hace unos días llamé acerca de la posición de chef, pasaba por aquí y.....", me pidieron que esperara unos minutos para tener una charla con Le Chef y el Gran Hombre. En ese momento, yo estaba a punto de conocer a una celebridad, una persona que aparece en la TV frecuentemente y cuyo nombre es conocido en todo el país y en el exterior.

No pasó mucho tiempo antes de encontrarme sentado a una mesa redonda con Le Chef y el Gran Hombre en uno de los comedores, contestando a un montón de preguntas. Afortunadamente, este no era uno de los sitios a donde había enviado my curriculum vitae, y al darme cuenta de que estaba hablando con dos personas bastante inteligentes, desistí de mencionar algunos de los embellecimientos a mi experiencia que había inventado. La reunión duró más de una hora, tuve que describir la clase de platos que había estado haciendo, contestar preguntas sobre una gran gama de temas, incluso a qué hora del día había nacido y que haría si apareciera la delegación israelita a cenar y todo lo que teníamos disponible era carne de cerdo.

El Gran Hombre me dio una descripción condensada de en qué consistía el trabajo: el restaurante abierto solamente para la cena, siete días a la semana; cena especial todos los lunes, anunciada en boletín un mes por adelantado, con comida de un país o región diferente cada vez; preparación de muchos de los platos vendidos en el delicatessen junto al restaurante, también propiedad del Gran Hombre; la temporada de eventos fuera del restaurante estaba comenzando y habría que preparar comidas para fiestas privadas cada fin de semana, para grupos de 50 a 2.000 invitados, con precios desde un mínimo a $600 por persona, los clientes pudiendo escoger cualquier plato de cualquier parte del mundo, siempre y cuando estuvieran dispuestos a pagar el precio.

El Gran Hombre también me contó de las personas que habían sido contratadas y no habían dado resultado y de los chefs con 20 o más años de experiencia que no se habían atrevido a intentar, y "¿todavía está interesado?"

“Sí”.

“OK, en ese caso, vamos a hablar sobre esto y quizás le contactaremos, por favor no nos llame, nosotros le llamaremos, a decir verdad, no creemos que usted pueda hacer esto, pero me gusta el hecho de que usted estuvo en el oficio de imprenta hace quince años porque yo estuve en el mismo negocio y el negocio de restaurante es en cierto modo muy parecido, muchas gracias,, ha sido un placer charlar con usted, adiós."

Por supuesto, cuando salí del Super Restaurante, sabía que no oiría del Gran Hombre, pero en realidad no me importaba; estaba contento de solo haberle estrechado la mano, y, cuando volvía al auto y la novia, todo lo que podía pensar era como iba a meter el apretón de manos con el Gran Hombre y cuantos segundos había durado, en mi hoja de vida. En camino a casa, le conté a la novia todos los detalles de la entrevista, y tratamos de decidir donde íbamos a solicitar un préstamo para cenar ahí alguna vez.

Unas dos semanas más adelante, después de un día especialmente malo en el Metedero Poco Conocido llegué a casa cansado y con ganas de matar a la primera persona que encontrara. Oprimí el botón "phono" en el estéreo, me senté a calmarme, y antes del quinto compás del segundo concierto para piano de Brahms, timbró el maldito teléfono: "Aló." "¿Carlos?" "Si." "Habla el Gran Hombre; ¿me recuerda?" "¿Quién?" "Usted sabe, el Gran Hombre del Super Restaurante." "Ah, si; ¿qué puedo hacerle?" "Tuve una charla con Monsieur Le Chef acerca de usted y he resuelto ofrecerle la posición; ¿puede comenzar el próximo lunes?" "Bueno, no sé....." (No quería parecer muy ansioso, así que vacilé como por ¼ de segundo). "SI, ¡POR SUPUESTO!!" "OK, le esperamos entre 1:30 y 2:00, adiós".

Me cambié los calzones y salí corriendo hacia la casa de la novia, a darle las noticias en persona.

"No me jodas". "Carajo, que nó; es en serio" "¿De verdad?" "¡Coño, SI!!"“¡Guau! Tenemos que celebrar. ¿Quieres ir a la tienda por una botella de Champán? Toma cinco bolas". "Bueno, pero primero déjame hacer una llamada rapidito. Aló, ¿el Metedero Poco Conocido?" "Si". "Habla Carlos, por favor. dígale al señor gerente que renuncio y que me envíe mi último cheque por correo, chau".

Continuará...
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