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Webgourmand – el sitio de la buena vida
¿Así que usted quiere aprender a cocinar… o hasta ser chef?
Yo lo hice al revés; me hice chef para aprender a cocinar. No asisti a ninguna escuela culinaria; me gané la vida decentemente manejando mi propio restaurante por 12 años, luego lo vendí y paré. Ahora, solo manejo mis sitios Web y cocino mucho, pero puramente por el placer. Cuando mis amigos me visitan, les puedo cocinar cosas que ni pueden pronunciar. Es muy divertido.
Si quiere saber cómo terminé hacienda todo esto, lea estas historias en la sección de Comentarios:
Si usted tiene una receta fenomenal, se la publico en la sección de Recetas aquí. Utilice la página de Contacto y cuénteme acerca de ésta; puede incluir una foto de usted y/o su plato. Publicarla o nó es estrictamente a discreción mía, así que envíeme una buena.
Miren la Tienda en Línea, donde se puede comprar aulquier cosa relacionada con la buena vida – carne, pescado, vino, café, chocolates, toda clase de golosinas. Y ahora, ¡puros también!
Casi todo mundo cree que para hacer una paella hay que hacer un curso en la NASA: ¡pura paja! – es en realidad un plato campesino rústico. No hay razón para no poder hacer una muy buena fácilmente uno mismo.
Estas son fotos de una que hice para el cumpleaños de un hijo en 2009; esta es una buena receta y aquí hay un artículo sobre el asunto.
Have fun!
Esto de de interés especial para residentes del área de la Bahía de San Francisco: lea las mejores críticas de restaurantes en SF, por Patricia Unterman. Se publican todos los viernes, aquí mismo, en la sección de Restaurantes.
Pendejadas del café
Tomé una mesa en eso que llaman un ”cafe” en San Francisco y lo primero que me llamó la atención fue la siguiente lista:
Caffè latte.
Café au lait.
Coffee.
Milchkaffee.
Durante unos pocos segundos, me sentí como en un sitio en Francia o España. “Qhé simpático; esto es como un diccionarito para ayudar a los viajeros”, pensé. Pero entonces noté que todos los artículos tenía precios, todos distintos. Volviendo a la realidad, me di cuenta de que estabe mirando una sección del menú.
Las gentes que piden todas estas cosas en su propia lengua solo esperan una taza de café con leche caliente añadida o al lado. Excepto, claro, en los EEUU, donde a nadie se le ha ocurrido calentar la leche para que no resulte una lavaza líquida tibia. Y “café con leche”, lo que todo mundo estaba pidiendo, no aparecía en ninguna parte en el menú. ¿Y porqué precios diferentes? Posiblemente el sitio era una pantalla para especuladores de divisas.